enero 25, 2026
Ciclo A
enero 25, 2026
Derrama, te rogamos, Señor, Tu gracia en nuestros corazones, a quienes la encarnación De Cristo Tu Hijo fue hecho conocido por el mensaje de un Ángel, que por su Pasión y Cruz seamos llevados a la Gloria de su resurrección, que vive y reina contigo Y el Espíritu Santo, un solo Dios por los siglos de los siglos. Amén.
Comentario
Nuestra primera lectura se lee mejor a la luz del Evangelio. Esta profecía de que Jesús será la luz del mundo que disipa la oscuridad, aleja la angustia y trae alegría al que esta triste es una de las profecías más hermosas y conmovedoras en la Escritura.
Una cosa que debe decirse: la profecía de Isaías habla de personas que ven una gran luz, pero todos los adjetivos antes de que Jesús transforme sus vidas son más bien severos. Algunas de las palabras que saltan de inmediato son “tinieblas”, “sombras”, y “yugo”.
Cristo promete liberarnos de la oscuridad y la existencia sin alegría que experimentamos antes de conocerlo, pero en el mismo modo en que los discípulos tuvieron que pasar por muchas pruebas, tentaciones e incluso fallos durante sus vidas, tampoco deberíamos esperar que esto sucederá inmediatamente en nuestras vidas.
Comentario
Tal y como vimos la semana pasada, el problema que está rompiendo la iglesia en Corinto es las facciones que existen dentro de ella.
Los Cristianos están enfocándose demasiado en cosas que no importan – casi podemos ver a Pablo rodando los ojos mientras intenta averiguar por qué los Corintios están tan preocupados acerca de quién bautizó a quien. Todos nosotros, les recuerda, estamos salvados por Jesucristo; todos nosotros fuimos salvados por su muerte en la Cruz; todos nosotros fuimos bautizados en Él.
Para decirlo un poco diferente, el ministro no importa tanto como el mensaje. “¿Está Cristo dividido?”, Pregunta Pablo. De por supuesto, la respuesta es y siempre debe ser un rotundo, “¡No!”
Continuación...
Comentario
Nuestro Evangelio esta semana nos cuenta la historia de cómo cuatro de los Apóstoles – ¡incluyendo tres de los amigos más cercanos de Jesús! – dejaron todo para seguirlo. En el Evangelio de Mateo esto toma lugar inmediatamente después de que Jesús regresa del ayuno en el desierto durante cuarenta Días y cuarenta noches y de estar tentado por el diablo. Este es, pues, el mero comienzo de su ministerio, cuando primero se propone proclamar la buena noticia: ” Conviértanse, porque ya está cerca el Reino de los cielos.”(v.17).
Él va a visitar a Pedro, Andrés, Santiago, y Juan en Cafarnaúm que es la ciudad natal de ellos, y desde allí los llama. Esto es significativo, porque nos muestra que Jesús siempre nos visita donde estamos y sin disculpas nos llama a abandonar todo lo que pensamos que sabíamos o esperábamos para seguirlo.
¿Crees que eres un pescador? No. Ya no. Te voy a hacer un pescador de hombres. ¿Crees que vas a tomar el control del negocio de la familia de Zebedeo algún día? Buen intento. Vas a ser confiado con el negocio de mi Padre. Jesús, con una palabra simple, “Sígueme”, cambia para siempre las vidas de estos cuatro hombres, y a través de ellos, el mundo entero.
A veces puede ser difícil escuchar a Dios cuando nos habla, ni mencionar de obedecerlo cuando por fin lo oímos. Si queremos escuchar a Jesús llamarnos tan claramente como llamó a Pedro, Andrés, Santiago y Juan, necesitamos ejercitar nuestra audición espiritual, y la única manera de hacer eso es a través de la oración. Toma por lo menos cinco minutos cada día de esta semana para orar en silencio: no Ave Marías, no Padre Nuestros, no leyendo las Escrituras, nada. Sólo silencio. Simplemente comienza diciendo: “Está bien, Jesús, es tu turno. Si tú quieres decir algo, adelante.” Entonces siéntate con Él en silencio durante unos minutos.
El grupo ora lo siguiente:
Padre, llamas a cada uno de nosotros usando nuestro nombre y nos pides que te sigamos.
Bendice tu iglesia, levantando líderes dedicados y generosos de entre nuestras familias y amigos que servirán a Tu pueblo como Monjas, Sacerdotes, Hermanos, Diáconos y Ministros Laicos.
Inspíranos a medida de que crezcamos a conocerte y abre nuestros corazones para escuchar Tu llamada.
Esto Te lo pedimos en nombre de Jesús. Amén.
Continúe con el Salmo 26
Respuesta: El Señor es mi luz y mi salvación.
El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién voy a tenerle miedo?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién podrá hacerme temblar?
R. El Señor es mi luz y mi salvación.
Lo único que pido, lo único que busco
es vivir en la casa del Señor toda mi vida,
para disfrutar las bondades del Señor
y estar continuamente en su presencia.
R. El Señor es mi luz y mi salvación.
La bondad del Señor espero ver
en esta misma vida.
Ármate de valor y fortaleza
y en el Señor confía.
R. El Señor es mi luz y mi salvación.