agosto 30, 2026
Ciclo A
agosto 30, 2026
Dios y Padre Eterno, por cuyo poder somos creados y por cuyo amor somos redimidos: guíanos y fortalécenos por Tu Espíritu, para que nos entreguemos a Tu servicio, y para vivir este día en el amor los unos a los otros hacia ti; por Jesucristo, , tu Hijo y Señor nuestro. Amén.
Comentario
La iglesia se describe por cuatro características: una, santa, católica, y apostólica. La tercera característica, Católica, no se refiere específicamente a la Iglesia Católica Romana. En este caso, “católico” significa universal, es decir, plenitud y totalidad. Esta plenitud viene de la unión del cuerpo de Cristo con Su cabeza, y también de la misión compartida de ser enviados por Cristo a toda la humanidad.
Jeremías fue llamado a una misión impopular que nunca había sido parte de sus propios sueños para sí mismo. Pero rápidamente aprendió que luchar contra el plan de Dios para él era inútil. El plan de Dios era más grande y mejor de lo que Jeremías podía ver. Él intentó no compartir la palabra que Dios quiso que fuera enviada a la gente, pero la palabra casi explotó por su cuenta. Todos somos llamados a esta misma misión siendo parte de la Iglesia Católica.
Al final de cada Misa, el sacerdote o diácono realiza el rito de despedida, enviándonos con una orden, como: “Vayan en paz, glorificando al Señor con su vida.” Cuando se reciben con la disposición adecuada , estas palabras no significan un final, sino un comienzo. Recibimos una mision para salir al mundo.
La palabra Misa viene directamente de la frase latina “ite, Missa est “, que hoy se traduce como “puedin ir, la Misa ha terminado”, pero origina de “vayan, han sido enviados” . Toda la liturgia eucarística están dadas de este momento de envió . ¿Te parece extraño? No lo es si recordamos nuestro llamado y el propósito de la Misa. Nos reunimos para ser alimentados por la Palabra de Dios y por el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Después , somos enviados a continuar nuestra misión (también relacionada con la palabra latina missa) con un renovado entusiasmo.
Comentario
San Pablo nos aconseja no conformarnos con esta edad y los modos del mundo, y discernir en cambio la voluntad de Dios. Las leyes, las tendencias sociales, las mayorías políticas y las normas morales cambian constantemente. Cambian con el tiempo y pueden variar rápidamente bajo la influencia de los medios de comunicación o de individuos o grupos que expresan su opinión con fuerza.
Las enseñanzas de la Iglesia, sin embargo, no cambian con el tiempo. No son ideas pasajeras ni modas. Se basan sólidamente en la Verdad. Esta Verdad no cambia. La forma en que aplicamos esta Verdad para interactuar con el mundo contemporáneo provoca cierta flexibilidad y crecimiento, pero un cambio sistémico. La Iglesia es católica (completa) porque es enviada a todos, llama a todas las personas a la unidad en Ella, y abarca todos los tiempos.
La Iglesia no es como una prenda que “le queda a todos” pero que realmente no le queda bien a ninguna persona, pero tolerablemente cubre a todo el mundo. La Iglesia está perfectamente adaptada para cada persona, en cada modo, y en cada edad. En nuestro mundo moderno de corporaciones internacionales y la globalización industrial, es fácil interpretar de forma equivocada a la Iglesia como una gran organización que agrupa muchas Iglesias más pequeñas y dispares. Pero la Iglesia es mucho más que la suma de sus partes. La Iglesia no logra la unidad obligando a todos a ser iguales sino acogiendo la diversidad de sus miembros. . Su unidad consiste en tener una sola cabeza, no en teniendo partes idénticas. La riqueza y diversidad de las diferentes influencias culturales, todas unificadas en Cristo y el Magisterio, crea una vida única que es inigualable en su llamamiento a grupos diversos sobre miles de años.
Continuación...
Comentario
La predicción de Jesús de Su pasión debio de ser impactante para los apóstoles. Ellos todavía imaginaban un Mesías de poder mundano que derribaría a sus opresores, no un cordero que tuvo que sufrir y que tuvo que sacrificarse en muerte para salvarlos. Satanás reconoció esta confusión y trató de utilizarlo para su ventaja. Satanás había intentado esta misma táctica en el desierto cuando él trató tres veces de tentar a Jesús a desviar de su misión (Lucas 4). Satanás usó a Pedro para tratar de tentar a Jesús ha no cumplir Su supremo acto de amor: Su crucifixión. Satanás trabaja entre los hombres tentándolos a desviarse del plan de Dios.
Satanás fue capaz de usar a Pedro porque Pedro temía el dolor y la vergüenza de la Cruz. Jesús dice que para estar con Él, debemos negarnos a nosotros mismos, tomar nuestra cruz, y seguirlo. La naturaleza humana impulsa la supervivencia, no la muerte a sí mismo. No podemos esperar que negarnos será un camino fácil. Tomar la cruz significa la muerte seguramente, y como parte de la Iglesia Católica, nuestra esperanza no viene de evitar esta muerte, pero en el poder de la resurrección.
La Iglesia es un refugió seguro en medio de un mundo herido por el pecado. San Agustín propuso que la Iglesia es como el arca en el tiempo del diluvio de Noé. Sólo una selección de pocos ha escogido reunirse y refugiarse en este lugar de seguridad en medio de las fuertes tormentas. La Iglesia es el mundo reconciliado y llamado de vuelta a la unidad y guiado por el aliento del Espíritu para navegar con seguridad. La Iglesia es el único medio de salvación verdadera.
¡No temes la cruz, abrázala! La Iglesia, una, santa, católica, y apostólica Iglesia es nuestra barca de salvación. ¿Quieres ser salvado? ¡Súbete a bordo!
Trata el rito de despida como una oración y como una misión. Tómalo en serio y responde al llamado para ir en misión.
El grupo ora la siguiente oración:
Señor Dios,
Te adoramos,
Te alabamos,
Te agradecemos.
A través de nuestro Bautismo,
Tú nos llamas a cada uno usando nuestro propio nombre para un propósito especial. Concédenos la sabiduría para ser Tus instrumentos de paz y amor.
Llena nuestros corazones con el entusiasmo y el deseo para continuar la misión de Jesús en la difusión Las Buenas Nuevas donde quiera que vayamos.
Amén.
R. Señor, mi alma tiene sed de ti.
Señor, tú eres mi Dios, a ti te busco;
de ti sedienta está mi alma.
Señor, todo mi ser te añora
como el suelo reseco añora el agua.
R. Señor, mi alma tiene sed de ti.
Para admirar tu gloria y tu poder,
con este afán te busco en tu santuario.
Pues mejor es tu amor que la existencia;
siempre, Señor, te alabarán mis labios.
R. Señor, mi alma tiene sed de ti.
Podré así bendecirte mientras viva
y levantar en oración mis manos.
De lo mejor se saciará mi alma;
te alabaré con jubilosos labios.
R. Señor, mi alma tiene sed de ti.
Porque fuiste mi auxilio,
y a tu sombra, Señor, canto con gozo.
A ti se adhiere mi alma
y tu diestra me da seguro apoyo.
R. Señor, mi alma tiene sed de ti.