Ciclo C
Padre amoroso,
Nuestra temporada de Adviento nos invita a considerar las bendiciones del cielo encontrados aquí y en nuestro futuro. Mientras miramos a ver el regreso de Tu hijo, ayúdanos a abrazar la virtud de la paciencia. Que se haga tu voluntad y que tu Hijo regrese a nosotros en su gloria. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. Amén.
Comentario
El Adviento no es solo un tiempo para esperar a la venida del Señor en Su gloria. También es un tiempo de ver lo que hará el Señor cuando llegue.
Baruc (un secretario del profeta Jeremías) alienta al pueblo de Israel que ha sido exiliado a la fuerza por los Babilonios.
La gente en el exilio anhelaba volver a Sión. Sus palabras de aliento incluyen una visión para los hijos de Dios que son “de oriente y de occidente” y serán reunidos. Y, cuando esto pase, serán ” llenos de gloria.”
Baruc le asegura a la gente en el exilio que nada podrá resistir la promesa de Dios; incluso las altas montañas serán hechos bajos y los valles serán rellenados para hacer una carretera lisa para que “Israel camine seguro bajo la gloria de Dios.” Esta promesa de un camino recto y liso es repetido nuevamente por Juan el Bautista en el Evangelio de este Domingo.
¿Alguna vez te has preguntado cómo será la vida después de nuestro exilio aquí en la tierra?
Comentario
Hay una oración que un obispo ofrece para un diácono en su ordenación. Viene de nuestra segunda lectura: “que aquel que comenzó en ustedes esta obra, la irá perfeccionando siempre hasta el día de la venida de Cristo Jesús.” Estas son palabras de aliento para quien debe tomar la obra del Señor.
San Pablo ofrece estas mismas palabras de aliento a la comunidad Cristiana mientras esperan la venida del Señor. Son palabras alentadoras para nosotros también.
A menudo podemos desanimarnos haciendo la obra del Señor. Un diácono, un sacerdote, hermana, madre o padre, catequista o Lector de domingo, todos están haciendo la obra de Dios.
Sin embargo, debemos recordar que nuestro trabajo para El Señor es una respuesta al Señor que está trabajando en nosotros. Él está realmente trabajando en ti y el buen trabajo que comenzó en ti será completado. Confía en Él y se paciente.
¿Cómo ves a Dios realizando su trabajo en y a través de ti?
Continuación...
Comentario
El segundo y el tercer domingo de Adviento enfocan su atención en Juan el Bautista. Juan es visto como el precursor de Jesús y el puente entre el antiguo y el nuevo Testamento.
Como en la primera lectura, el tema de una carretera lisa y nivelada se encuentra en el Evangelio de Lucas. En Juan “Ha resonado una voz en el desierto”, y Juan cumple la antigua profecía de que todos verán la salvación de Dios.
Montañas bajadas y valles levantados simbolizan como se verá la salvación Dios. La salvación de Dios incluirá Justicia y un campo de juego nivelado para todos los que responden a un bautismo de arrepentimiento para el perdón de pecados.
Adviento es un momento maravilloso para responder a la llamada de arrepentimiento del Bautista. Servicios de Reconciliación Comunales se ofrecen en muchas parroquias durante esta temporada para ayudar a “preparar el camino”.
¿Cómo estás preparando el camino para el Señor en tu vida?
La reconciliación es un hermoso sacramento de curación y perdón. A menudo, las personas asumen que necesitan poner su casa en orden antes de confesar sus pecados. Sin embargo, poner nuestra casa en orden solo es posible por la Gracia de Cristo. Solo Cristo es capaz de rectificar nuestros corazones y nuestras almas.
Revise el boletín de tu parroquia o llama a la oficina parroquial para averiguar cuándo se ofrecerá un servicio de Reconciliación de Adviento en tu parroquia o en una parroquia vecina. O simplemente puedes ir a la confesión en el tiempo semanal regular de tu comunidad.
El grupo reza la siguiente oración:
Canta o di lo siguiente:
Respuesta: Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor.
R. Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor.
R. Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor.
R. Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor.
R. Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor.