septiembre 27, 2026
Ciclo A
septiembre 27, 2026
Padre y creador de todo, adornas toda la creación con esplendor y belleza, y formas la vida humana en Tu imagen y semejanza. Despierta en cada corazón veneración por el trabajo de Tus manos y renueve entre Tu gente una disposición para nutrir y sostener Tu precioso regalo de la vida. Amén
Comentario
Conocer el camino del Señor y vivirlo son dos cosas separadas. A veces podemos encontrar que es más fácil justificar nuestro camino, nuestras creencias y morales, para que coinciden con nuestras acciones en vez de seguir el camino de Dios. Dios dijo: “Ambos caminos están delante de ti, la vida y la muerte, la bendición y el curso. ¡Elige la vida, entonces, para que vivas!” La Iglesia sostiene y defiende la dignidad y la sacralidad de la vida desde la concepción hasta la muerte natural para todas las personas. Como discípulos bautizados de Cristo y miembros de su cuerpo, estamos llamados a defender la vida de cada persona sin consideración de su nacionalidad, religión, edad, discapacidad, orientación sexual, condena penal, etc. El aborto, la eutanasia y la pena de muerte nunca son aceptables o justificables para tomar una vida humana.
Comentario
¿Qué hace un santo? Una de mis definiciones favoritas viene de Soren Kierkegaard, un Teólogo Danés, que escribió: “Ser un santo es tener la voluntad de la única cosa.” Y, esa única cosa es conocer a Dios. Similarmente, San Pablo nos llama a ser de la misma mente, con el mismo amor, unidos en el corazón, (dispuesto a la) única cosa; tener en nosotros la misma actitud que también está en Cristo Jesús.
Para tener la misma actitud de Cristo, necesitamos conocerlo. Jesús se describió a sí mismo como manso y humilde de corazón. Dijo que los mandamientos más grandes son amar a Dios con todo tu corazón, tu mente y tu alma; y amar a tu prójimo como a ti mismo. Henri Nouwen, un sacerdote católico holandés, profesor, escritor y teólogo, escribió que las beatitudes “nos ofrecen un autorretrato de Jesús. Jesús es el Bendito. Y la cara del Bendito muestra pobreza, gentileza, dolor, hambre y sed de rectitud, misericordia, pureza de corazón, el deseo de hacer la paz, y los signos de persecución.”
Continuación...
Comentario
Tengo dos hijos. Ambos son buenos niños (ahora en sus treinta años) y ambos a veces han dicho sí, y entonces no hicieron lo que les pedí que hicieran, o dijeron que no, y más tarde hicieron lo que se les había pedido. Yo también he hecho las dos cosas cuando se me lo pidió. A veces parece ser que la naturaleza humana es de sentirnos atraídos por otras prioridades o ser resistentes a lo que se nos pide.
Pero Jesús nos recuerda que sólo aquellos que oyen y hacen la voluntad de Dios entrarán al reino del cielo. Jesús resumió los mandamientos de Dios como; amar a Dios con todo tu corazón, mente y alma; y amar a tu prójimo como ti mismo.
¿Podemos profesar que creemos y seguimos Cristo si odiamos a nuestro prójimo y despreciamos nuestro enemigo? Si decimos que amamos a nuestro prójimo y enemigos, entonces nuestras acciones deben coincidir con nuestras palabras, especialmente en la defensa de la dignidad y la santidad de la vida de todas las personas, incluidos los todavía no nacidos, los pobres, los ancianos, los enfermos, los discapacitados, los refugiados y los encarcelados.
Si vemos el rostro de Jesús en toda la gente, ¿cómo podemos entonces dejarlos hambrientos, solos y fríos? ¿Cómo, entonces, podríamos crucificarlo?
Piensa en una acción que puedes tomar esta semana en apoyo de la dignidad y la sacralidad de la vida y luego hazlo por tu amor de Dios y tu amor por esa persona.
El líder invita al grupo a orar las siguientes palabras juntas.
Señor Jesús, ayúdanos a darnos cuenta de lo sagrado de la vida humana y respetarla desde el momento de concepción hasta el último momento en muerte. Danos el valor de hablar con la verdad y el amor, y con convicción en defensa de la vida. Ayúdanos a extender la mano gentil de misericordia y perdón a los que no tienen reverencia de Tu regalo de la vida. A todos, concédenos el perdón por los tiempos que fallamos de ser agradecidos de Tu regalo precioso de la vida o de respetarlo en otros. Amén.
R. Descúbrenos, Señor, tus caminos.
Descúbrenos, Señor, tus caminos,
guíanos con la verdad de tu doctrina.
Tú eres nuestro Dios y salvador
y tenemos en ti nuestra esperanza.
R. Descúbrenos, Señor, tus caminos.
Acuérdate, Señor, que son eternos
tu amor y tu ternura.
Según ese amor y esa ternura,
acuérdate de nosotros.
R. Descúbrenos, Señor, tus caminos.
Porque el Señor es recto y bondadoso
indica a los pecadores el sendero,
guía por la senda recta a los humildes
y descubre a los pobres sus caminos.
R. Descúbrenos, Señor, tus caminos.