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3° Domingo de Cuaresma

febrero 28, 2027

Ciclo B

Oración

Dios misericordioso, fuente de toda bondad, que nos has propuesto como remedio del pecado el ayuno, la oración y las obras de misericordia, mira con piedad a quienes reconocemos nuestras miserias y estamos agobiados por nuestras culpas, reconfórtanos con tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo.

Primera Lectura: Éxodo 20:1-17

Comentario

Dios se ha revelado a sí mismo a Noé y su familia, después a Abraham y los suyos. Ahora, leemos acerca de su revelación a Tercer Domingo de Cuaresma Moisés y de una nación nacida de la esclavitud.

Con cada revelación viene una alianza. Con cada alianza, viene un signo. La nueva alianza es con una Nación Santa, un pueblo separado. El pueblo Hebreo, una vez en la esclavitud, ha encontrado un Dios de amor que será su Dios y ellos serán su pueblo.

Esta alianza no es parecida a la alianza de Abraham y Noé ya que no está basada en la fe del pueblo. Está basada más bien en una falta de fe y en la promesa que Dios hace para restablecer la comunión con su pueblo a través de la ley. La Ley es el signo de la Nueva Alianza que vendrá.

Así, los Diez Mandamientos, que se encuentran en la lectura de hoy, proceden directamente de Dios para el pueblo que carece de fe. Dios conoce sus corazones así que les dá una regla de vida (mandamientos) para mantener la comunión con el Señor.

Estos mandamientos son el signo de la nueva alianza con el pueblo de Dios.

Pregunta

¿De que forma te ha ayudado la ley del Señor para permanecer en tu camino espiritual?

Segunda Lectura: 1 Corinthians 1:22-25

Comentario

Los tres primeros domingos de Cuaresma se han centrado en alianzas y signos.

San Pablo se dirige a los Corintios con estas palabras

“los judíos piden señales y los griegos buscan sabiduría.”

Buscar signos que nos enseñen el poder y el amor de Dios, incluso en las alianzas, muestra una falta de fe. La búsqueda de signos es un signo de duda.

Buscar solamente sabiduría, como los griegos hicieron, también muestra una falta de fe. Una persona que piensa que los momentos de sabiduría son la respuestas para encontrar a Dios intrínsicamente no entiende que Dios está siempre presente; incluso cuando no estamos alerta.

La búsqueda filosófica (estudio de la sabiduría) de Dios y la aceptación de algunos signos milagrosos en tu vida está bien, y se aconseja, pero esto será insuficiente comparado con la verdadera creencia.

La Sabiduría y los signos verdaderos no se encuentran – son obsequios de Dios. Estos dones no son para los inteligentes, los ricos, o los élite. Son para todos los que creen.

El Espíritu de Sabiduría y el poderoso signo de Dios se encuentran en Cristo, quien se ofrece por todas las personas. ¡Él no se gana, es un obsequio! Fe en Cristo es la respuesta para todos los que buscan signos y sabiduría.

Pregunta

¿Eres una persona que necesita signos o señales de sabiduría para fortalecer su fe?

Evangelio: Juan 2:13-25

Comentario

La alianza que se estableció con Moisés incluía los mandamientos como un signo de la presencia de Dios con su pueblo. Además de los mandamientos, una tienda fue diseñada por Dios y por su pueblo elegido para contener la presencia del Señor. Dentro de esta tienda, Dios permanecerá con su pueblo.

Durante el reinado del Rey David, un templo se construiría para acoger la presencia del Señor. Este remplazaría la tienda de Moisés. Este es el templo en el cual Jesús entró en el Evangelio de hoy.

En un capítulo anterior del Evangelio de Juan, leemos: “Y el Verbo se hizo carne y habitó (literalmente) entre nosotros”. La presencia del Señor sería encontrada en Jesús, el Verbo encarnado.

Jesús, la presencia y la plena revelación de Dios, construiría un nuevo templo -no hecho por las manos del hombre, sino por Dios.

Él reemplazaría a su templo con piedras vivas. Nosotros somos las piedras vivas de Su templo vivo. Él es el signo del poder y la sabiduría de Dios quien revela la grandeza de Dios.

Pregunta

¿Podrías describir un momento en tu vida donde Jesus reveló la grandeza de Su Padre?

Tarea de la Semana

Aprovecha un momento de esta semana para permanecer en silencio. Pídele al Señor que permanezca dentro de ti; su templo viviente. Si quieres puedes repetir esta oración del Obispo Emérito Robert Brom de San Diego:

¡Ven, Señor Jesús! Vive en mi mente. Permanece en mi corazón. Sé mi compañía en el camino de la vida.

Oración en Grupo

El líder invita a los participantes a compartir la luz de una vela. Al pasar esta vela, cada miembro ofrece una petición por algo o alguien en su vida; la muerte de un ser querido, la enfermedad de un pariente, la pérdida de un trabajo, etc). Después de cada petición, la persona que sostiene la vela dice esta oración:

Cristo; luz nuestra,
Signo de poder
y Sabiduría de Dios,
Permanece en Tu templo.

Salmo

R. Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.
La ley del Señor es perfecta del todo
y reconforta el alma;
inmutables son las palabras del Señor
y hacen sabio al sencillo. R.
R. Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.
En los mandamientos del Señor hay rectitud
y alegría para el corazón;
son luz los preceptos del Señor
para alumbrar el camino. R.
R. Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.
La voluntad del Señor es santa
y para siempre estable;
los mandamientos del Señor son verdaderos
y enteramente justos. R.
R. Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.
Que te sean gratas las palabras de mi boca
y los anhelos de mi corazón.
Haz, Señor, que siempre te busque,
pues eres mi refugio y salvación. R.
R. Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.

Concluir con el Padre Nuestro

Usado con permiso. Todos los derechos reservados. Christ in Our Neighborhood © es un programa de Sagrada Escritura diseñado por el Obispo John Dolan de la Diócesis de Phoenix. Recursos gratuitos en dphx.org/christ-in-our-neighborhood.