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Cuarto domingo de tiempo ordinario

febrero 1, 2026

Ciclo A

Oración

Señor, nuestro Dios, Cuando tu Hijo comenzó a enseñar, nos llamó benditos. Que reconozcamos que somos benditos como miembros de tu Iglesia llenos de gracia. Ayúdanos a vivir nuestra bendición a través de actos de amor y misericordia. Te pedimos esto Por Cristo nuestro Señor. Amén.

Primera Lectura: Sofonías 2: 3; 3: 12-13

Comentario

Durante las próximas cinco semanas, reflexionaremos sobre El Sermón del Monte. Esperemos que esta reflexión de cinco Semanas nos preparará para el viaje espiritual más largo de La Cuaresma en Marzo y Abril.

Para abordar adecuadamente las palabras de Jesús en su “Sermón” famoso, la Iglesia nos invita a considerar las Palabras de Sofonías.

Si el Sermón del Monte de Jesús debe ser comparado con Los Diez Mandamientos de Moisés en el Monte de Sinaí, nuestra primera lectura nos recuerda que el propósito de la Ley es vivir en buena relación con nuestro Dios y con el pueblo de Dios.

Si vamos a observar la Ley, debemos buscar la justicia y humildad. En otras palabras, debemos vivir de acuerdo con el espíritu de la Ley y no simplemente por su letra.

Pregunta

¿Por qué hemos de vivir según la ley de Dios? ¿Cómo te ayudan los Mandamientos en tu propio viaje con el Señor?

Segunda Lectura: 1 Corintios 1: 26-31

Comentario

Todos debemos recordar que somos creados por Dios. No creamos a Dios y no nos creamos a nosotros mismos. Por eso, como leemos en nuestra Primera Lectura, debemos “buscar la humildad”.

San Pablo nos recuerda que cuando nos llamaron, no fuimos nacidos sabios. Nos hicimos sabios a través de la sabiduría de Cristo. Todo esto es decir que no estamos a cargo del mundo, de la Iglesia, o incluso el Evangelio.

Esto no quiere decir que simplemente somos espectadores mientras que Jesús solo realiza la misión de la Iglesia. De hecho, Él confía en nosotros para ser sus manos, sus pies, sus oídos y sus labios para llevar el Evangelio al mundo. Sin embargo, Él es el jefe y nosotros somos los miembros del Cuerpo de Cristo. Seguimos su ejemplo. O, como San Pablo nos recuerda, si hemos de presumir de algún modo en el progreso de la Misión del Evangelio, “El que se gloría, que se gloríe en el Señor.”

Pregunta

¿Eres una persona que da crédito donde se debe el crédito? ¿Si alguien te felicita, alabas a Dios?

Evangelio: Mateo 5: 1-12

Comentario

Después de que Jesús reunió a sus discípulos, comenzó a proclamar el Evangelio del reino de Dios (Mt 4). Él luego guío a los discípulos sobre la montaña y allí él Comenzó a enseñarles.

Los eruditos muestran la comparación directa de Moisés (el dador de la ley) a Jesús (El cumplimiento de la ley). Sobre la Montaña, Jesús irá al corazón de la Ley.

La Ley no debía ser un mínimo denominador común para poder estar en las gracias de Dios o para alcanzar al cielo. Su significado era de mantenernos en una relación correcta y amorosa con Dios y con nuestro vecino.

En lugar de completar una prueba que se pasa o se falla de diez partes (Diez Mandamientos), Jesús nos presiona con las Beatitudes para llegar al corazón y Espíritu de la Ley.

Las Beatitudes de Jesús nos ofrecen recompensas (bendiciones) por “buen comportamiento”, en lugar de los “No…” escritos en las tablillas de Moisés. Sin embargo, de ninguna manera quiere Jesús despedir a los mandamientos. Por el contrario, los cumple con sus palabras y hechos.

Pregunta

¿Cuál de las Beatitudes es tu favorita? ¿Por qué?

Tarea de la Semana

Este fin de semana es el comienzo de la semana de la Escuela Católica. Al reflexionar sobre las enseñanzas de Jesús en la montaña, considera orar por nuestros estudiantes de la Escuela Católica y sus profesores.

Ofrece una oración para nuestros estudiantes y profesores en nuestras escuelas así como en los programas de educación religiosa de nuestra parroquia.

Además, si tienes los medios para ayudar económicamente a un estudiante en la escuela Católica, considere hacer un regalo a un fondo parroquial de adoptar-un-estudiante.

Oración en Grupo

El grupo ora lo siguiente:

Abre mis ojos, Señor
Ayúdame a ver tu cara
Abre mis ojos, Señor
Ayúdame a ver

Abre mis oídos, Señor
Ayúdame a escuchar tu voz
Abre mis oídos, Señor
Ayúdame a escuchar

Abre mi corazón, Señor
Ayúdame a amar como Tú
Abre mi corazón, Señor
Ayúdame a amar

Continúe con el Salmo 145M

Salmo

Respuesta: Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos.

El Señor siempre es fiel a su palabra,
y es quien hace justicia al oprimido;
él proporciona pan a los hambrientos
y libera al cautivo.

R. Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos

Abre el Señor los ojos de los ciegos
y alivia al agobiado.
Ama el Señor al hombre justo
y toma al forastero a su cuidado.

R. Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos

A la viuda y al huérfano sustenta
y trastorna los planes del inicuo.
Reina el Señor eternamente,
reina tu Dios, oh Sión, reina por siglos.

R. Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos

Concluir con el Padre Nuestro

Usado con permiso. Todos los derechos reservados. Christ in Our Neighborhood © es un programa de Sagrada Escritura diseñado por el Obispo John Dolan de la Diócesis de Phoenix. Recursos gratuitos en dphx.org/christ-in-our-neighborhood.