marzo 21, 2027
Ciclo B
marzo 21, 2027
Dios todo poderoso y eterno, que has querido entregarnos como ejemplo de humildad a Cristo, nuestro salvador, hecho hombre y clavado en una cruz, concédenos vivir según las enseñanzas de su pasión, para participar con el, un día, de su gloriosa resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo.
Comentario
Isaías, al igual que otros profetas, fue llamado a dar la verdad al pueblo de Dios. En este pasaje, aparece este mensajero de Dios quien dice,
“Ofrecí mi espalda a los que me golpeaban…no aparté mi rostro de los insultos, y sé que no quedaré avergonzado.”
Estas palabras, por supuesto, prefiguran el dolor inf ligido en Jesús. Leemos en el Evangelio de este domingo que Isaías, como Jesús, aguantó estos castigos, incluso cuando trataba de mostrar el deseo amoroso de Dios de traer a su pueblo de regreso (su cónyuge exiliado). Sólo unos versos antes de esta lectura, escuchamos el grito de Dios a su pueblo al regresar a su alianza de amor:
“¿Dónde está la demanda de divorcio que usé para rechasarlos?” v1)
Dios no fue quien se divorció de su pueblo. Fue Israel quien escogió separarse del Señor.
Dios envió a sus profetas, y finalmente a su Hijo, para rescatar a su pueblo. Sin embargo, su pueblo no entendió.
Comentario
En esta hermosa lectura, vemos el descenso de la Palabra divina y la ascensión de la humanidad en Jesucristo. En estas breves palabras, San Pablo nos entrega la misión y el propósito de Jesús.
El Descenso:
Jesucristo siendo de condición divina, no consideró una igualdad con Dios; al contrario, se anonadó a sí mismo, muriendo humanamente en la cruz.
La Ascensión:
Debido a esto, Dios corona a Cristo (el ungido Rey) y coloca su nombre (Jesús) por encima de cualquier otro nombre. El humillado ahora recibe genuflexiones y aclamaciones, ¡Jesucristo es el Señor!
Este Domingo de Ramos nos recuerda que Cristo entró triunfalmente a Jerusalén buscando la cruz. Pablo nos recuerda que Cristo comenzó su viaje a la pascua mucho antes de entrar por las puertas de Jerusalén. La Iglesia nos recuerda que, desde el primer pecado de Adán, la pre-existente Palabra de Dios estaba en silencio, misteriosamente, y deliberadamente descendiendo de los cielos para estar con Jesús (es decir, ¡Dios salva!)
Continuación...
Comentario
¿Por qué se lee la pasión de Jesús este domingo cuando la leeremos de nuevo el Viernes Santo?
La pasión en los evangelios de Mateo, Marcos y Lucas (también conocido como los evangelios sinópticos, debido a sus similitudes) se proclaman en sus respectivos ciclos de acuerdo al calendario de la Iglesia. Este año toca la pasión de San Marcos (ciclo B). El año que entra estaremos escuchando la pasión en la perspectiva de San Lucas (Ciclo C) y en dos años el evangelio de San Mateo (ciclo A).
El evangelio segun San Juan incluye una pasión muy diferente a los evangelios sinópticos. Por esta razón, el evangelio de San Juan se lee cada año en el viernes Santo.
La única diferencia entre el evangelio de Marcos y el de Mateo y Lucas se encuentra en el capítulo 14:51-52. Leemos que, mientras que los otros discípulos de Jesús huyen durante su captura, un joven trata de seguir, pero huye desnudo. La interpretación de este evangelio ha variado, pero el Padre Raymond Brown sugiere que hay que leer lo que dice Pedro una línea antes (en el capítulo 10), “Hemos dejado todo, y te hemos seguido.” En lugar de seguir al Señor, el Padre Brown escribe, “Este joven ha dejado todas las cosas, literalmente, para huir de Jesús.” El P. Brown añade que la desnudez es una señal de vergüenza y que el abandono de Jesús de esta manera incrementa la vergüenza de la pasión del Señor. (The Death of the Messiah, R. Brown, pg. 303).
Haz el intento de participar en el Triduo Pascual (los tres días más santos). Únete a nosotros este Jueves Santo para la Cena del Señor, el lavado de pies y la Adoración Eucarística. Acompáñanos el Viernes Santo para las estaciones y la Pasión del Señor. Por último, ven a la Vigilia Pascual o a la Misa de Resurección la mañana siguiente.
El líder invita a cada miembro comparta el crucifijo. Sosteniendo la cruz cada participante ofrece una oración por la pasión y muerte de Nuestro Señor. Después, cada miembro dirá lo siguiente:
¡Te adoramos Señor y te bendecimos!
El grupo responderá cada vez:
Porque por tu santa cruz, redimiste al mundo.
R. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
Todos los que me ven, de mí se burlan;
me hacen gestos y dicen:
“Confiaba en el Señor, pues que él lo salve;
si de veras lo ama, que lo libre”. R.
R. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
Los malvados me cercan por doquiera
como rabiosos perros.
Mis manos y mis pies han taladrado
y se puedan contar todos mis huesos. R.
R. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
Reparten entre sí mis vestiduras
y se juegan mi túnica a los dados.
Señor, auxilio mío, ven y ayúdame,
no te quedes de mí tan alejado. R.
R. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
Contaré tu fama a mis hermanos,
en medio de la asamblea te alabaré.
Fieles del Señor, alábenlo;
glorificarlo, linaje de Jacob,
témelo, estirpe de Israel. R.
R. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?