marzo 29, 2026
Ciclo A
marzo 29, 2026
Amado Dios, has dado a la raza humana Jesucristo, nuestro Salvador, como modelo de humildad. Cumplió tu voluntad haciéndose hombre y entregando su vida en la cruz. Ayúdanos a ser testigos de Ti siguiendo su ejemplo de sufrimiento y haznos dignos de compartir Su resurrección. Lo pedimos a través de Cristo nuestro Señor. Amén.
Comentario
Este pasaje de Isaías claramente define el tema de este Domingo de Ramos. En el, vemos la lealtad inquebrantable de un verdadero siervo de Dios. Revela al lector lo que el futuro Mesías sera para todo Israel. El Mesías (Rey) será un siervo que sufrirá por el bien del pueblo de Dios.
Jesús el Cristo (que significa rey) es el siervo sufridor cuya fidelidad a Dios, tiene un precio. Como predice Isaías, el rey de reyes no se rebela contra el Padre:
“No he puesto resistencia…ni me he echado para atrás.. No aparte mi rostro de los insultos y salivazos”.
En este Domingo de la Pasión, damos gracias a Dios que nos envió a su Hijo fiel para sufrir y morir por nuestra infidelidad. Su muerte selló para nosotros un pacto con Dios, que sería eterno.
Comentario
En esta hermosa lectura, vemos el descenso de la Palabra divina y la ascensión de la humanidad en Jesucristo. En estas breves palabras, San Pablo nos entrega la misión y el propósito de Jesús
El Descenso:
Jesucristo siendo de condición
divina, no consideró una igualdad con Dios;
al contrario, se
anonadó a sí mismo, muriendo humanamente en la cruz.
La Ascensión:
Debido a esto, Dios corona a Cristo (el ungido Rey) y coloca su nombre (Jesús) por encima de cualquier otro nombre. El humillado ahora recibe genuflexiones y aclamaciones, ¡Jesucristo es el Señor! Este Domingo de Ramos nos recuerda que Cristo entró triunfalmente a Jerusalén buscando la cruz. Pablo nos recuerda que Cristo comenzó su viaje a la pascua mucho antes de entrar por las puertas de Jerusalén.
La Iglesia nos recuerda que, desde el primer pecado de Adán, la pre-existente Palabra de Dios estaba en silencio, misteriosamente, y deliberadamente descendiendo de los cielos para estar con Jesús (es decir, ¡Dios salva!)
Continuación...
Comentario
La pasión en los evangelios de Mateo, Marcos y Lucas (también conocido como los evangelios sinópticos, debido a sus similitudes) se proclaman en sus respectivos ciclos de acuerdo al calendario de la Iglesia. Este año toca la pasión de San Mateo (ciclo A). El año que entra estaremos escuchando la pasión en la perspectiva de San Marcos (Ciclo B) y en dos años el evangelio de San Lucas (ciclo C).
El evangelio según San Juan incluye una Pasión muy diferente a los evangelios sinópticos. Por esta razón, el evangelio de San Juan se lee cada año en el viernes santo.
En casi todos los aspectos la versión de San Mateo de la Pasión de Jesús sigue las mismas líneas que el Evangelio de San Marcos. Lo interesante que hay que notar es que San Mateo es el único que menciona el suicidio de Judas. Nos percatamos que Judas nunca se da cuenta realmente de las consecuencias de sus decisiones. El sabe que traicionó a Jesús. El esta arrepentido, se confiesa y trata de rectificar lo que ha hecho, pero no logra aceptar que ya es digno del perdón y de la gracia de Dios. A raíz de esto, como acto de desesperación elige terminar con su vida.
La desesperación es lo contratio de la virtud de la esperanza. El Catecismo de la Iglesia Católica dice lo siguiente: “En cada circunstancia, cada uno de nostros debe esperar, con la gracia de Dios, a perseverar “hasta el final.” (Catecismo, 1821).
Todos hemos pecado, pero no podemos desesperarnos. La esperanza en Cristo, que vino a llamar a los pecadores a Sí mismo. Esta es la razón por la que celebramos esta Santísima de las Semanas!
Haz el intento de participar en el Triduo Pascual (los tres días mas santos). Unete a nosotros este Jueves Santo para la Cena del Sefior, el lavado de pies y la Adoraci6n Eucaristica.
Acamparíamos el Viernes Santo para las estaciones y la Pasi6n del Señor. Por último, ven a la Vigilia Pascual o a la Misa de Resurrección de la mañana siguiente.
El lider invita a cada miembro comparta el crucifijo. Sosteniendo la cruz cada participante ofrece una oraci6n por la pasi6n y muerte de Nuestro Senor. Despues, cada miembro dira lo siguiente:
¡Te adoramos Señor y te bendecimos!
El grupo respondera cada vez:
Porque por tu santa cruz, redimiste al mundo.
El líder luego guía al grupo rezando el Salmo 22.
Respuesta: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
Todos los que me ven, de mí se burlan;
me hacen gestos y dicen:
“Confiaba en el Señor, pues que él lo salve;
si de veras lo ama, que lo libre”.
R: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
Los malvados me cercan por doquiera
como rabiosos perros.
Mis manos y mis pies han taladrado
y se puedan contar todos mis huesos.
R: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
Reparten entre sí mis vestiduras
y se juegan mi túnica a los dados.
Señor, auxilio mío, ven y ayúdame,
no te quedes de mí tan alejado.
R: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
Contaré tu fama a mis hermanos,
en medio de la asamblea te alabaré.
Fieles del Señor, alábenlo;
glorificarlo, linaje de Jacob,
témelo, estirpe de Israel.
R: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?