diciembre 13, 2026
Ciclo B
diciembre 13, 2026
Padre amoroso, ahora que comenzamos esta nueva Temporada de Gracia, llénanos con la alegre virtud de la esperanza. Ayúdanos a anhelar a tu Hijo Jesús con amor en nuestros corazones. Permítenos ser fieles hasta que regrese en gloria Amén.
Comentario
Cuando los fundadores de los Estados Unidos hicieron una declaración de que eran libres e independientes, estaban en medio de la guerra. No tenían ninguna evidencia de que después de su declaración estarían vivos para ver realizada una nación libre. Sin embargo, ellos descaradamente declararon que eran libres.
Cuando el profeta Isaías “declaró” un día de vindicación de Dios y un año de gracia del Señor, proclamó que algún día sería. Él no había visto ni era testigo de este favor prometido por Dios, pero él creía y lo profesaba con valentía.
Como ciudadanos de los Estados Unidos, celebramos la valentía de los primeros ciudadanos de nuestra nación. Del mismo modo, como cristianos, recordamos las voces proféticas de Isaías, Jeremías e incluso Juan el Bautista quienes testificaron para quién estaba por venir.
Jesús es ese ungido que vendría a “anunciar la buena nueva a los pobres, a curar a los de corazón quebrantado, a proclamar el perdón a los cautivos, la libertad a los prisioneros.” En otras palabras, él sería nuestro salvador.
Hay una audacia en aquellos que ponen su fe en lo que vendrá. Mientras anhelamos el regreso del Señor en gloria, que seamos tan valientes en nuestra proclamación.
Comentario
Nuestra temporada de Adviento toma un giro este fin de semana con nuevos colores, luces más brillantes, y la palabra, “¡Alégrate!”
El tercer domingo de Adviento es también llamado Domingo Gaudete (Alégrense).
Nuestra segunda lectura da a este domingo su título: “Vivan siempre alegres, oren sin cesar, den gracias en toda ocasión.”
Estas palabras nos traen consuelo ya que viene el día más corto y la noche más larga. Comenzando el día después del solsticio de invierno (diciembre 21/22), nuestros días comienzan a ser un poco más brillantes.
Este es el momento en que encendemos la tercera vela de la guirnalda de Adviento. Es un símbolo de la esperanza de cosas más brillantes que vendrán mientras que dirigimos nuestra atención a Cristo, nacido de María, en La Navidad. Él es la luz del mundo, la Estrella del Norte, quien nos guía fuera de nuestra oscuridad. ¡Él es verdaderamente nuestra causa para alegría!
Continuación...
Comentario
En su momento más oscuro, las multitudes en el Evangelio de Juan estaban desorientados. En su confusión se acercaron a Juan el Bautista y esperaban que él fuera su luz en la oscuridad.
Juan rápidamente les dice que él no es. Más bien, él es uno que testifica a la Luz. Juan les da a la multitud esperanza y razón para alegrarse mientras él dice “hay uno que viene después de mí.”
En nuestros momentos más oscuros, podríamos agarrar pajas para encontrar ayuda. Nosotros podríamos buscar otros salvadores o guías de ayuda para sacarnos de nuestro desorden.
Sin embargo, solo hay una luz verdadera quien disipará nuestra oscuridad. El desafío para nosotros como cristianos es alcanzar a Cristo, la luz del mundo.
No debe confundirse con otros “mesías”, Jesús es el verdadero Cristo y la razón para el Domingo Gaudete – nuestro tiempo para ¡alegrarnos!
En unas pocas semanas, comenzaremos un nuevo año del calendario. En general, las personas hacen resoluciones de Año Nuevo. Haz una lista de resoluciones aquí. Coloque en la parte superior de tu lista lo siguiente:
Primera Resolución: Dejaré que Cristo sea mi luz y guía.
Segunda Resolución: ______________________________
Tercera Resolución: ______________________________
Cuarta Resolución: ______________________________
El grupo reza la siguiente oración:
Ora o canta este himno de Adviento tradicional:
O, sol naciente, eterno resplandor,
sol de justicia, ven a iluminar
a los que están en la oscuridad;
que brille en ellos tu eterna luz.
Alégrate, ¡oh Israel!
Vendrá, ya viene Emmanuel.
R. Mi espíritu se alegra en Dios, mi salvador.
Mi alma glorifica al Señor
y mi espíritu se llena de júbilo en Dios, mi salvador,
porque puso los ojos en la humildad de su esclava.
R. Mi espíritu se alegra en Dios, mi salvador.
Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones,
porque ha hecho en mí grandes cosas
el que todo lo puede.
Santo es su nombre y su misericordia llega,
de generación en generación, a los que lo temen.
R. Mi espíritu se alegra en Dios, mi salvador.
A los hambrientos los colmó de bienes
y a los ricos los despidió sin nada.
Acordándose de su misericordia,
vino en ayuda de Israel, su siervo.
R. Mi espíritu se alegra en Dios, mi salvador.