¿Qué es el Diaconado?

Office of the Diaconate

Diácono Permanente en la Iglesia Católica

En la Iglesia primitiva, los diáconos ordenados tenían un papel único en la comunidad cristiana junto con los sacerdotes y los obispos, un papel que en gran parte se perdió en la Iglesia romana antes del segundo milenio. En el Concilio Vaticano II, el 29 de septiembre de 1964, los Padres conciliares aprobaron la restauración de este oficio como un orden permanente, parte de la antigua jerarquía triple del sacramento del Orden: obispo, sacerdote y diácono.

Por la gracia de la ordenación, el diácono es configurado a Cristo Siervo. No es ordenado al sacerdocio, sino a un ministerio de servicio en nombre de su obispo. Sirve como un puente entre los laicos y el obispo, junto con sus presbíteros, a través del cual fluyen la comunicación y el amor en ambas direcciones. Como en la Iglesia primitiva, el diácono trabaja en tres áreas principales: liturgia, palabra y caridad.

El ministerio litúrgico del diácono incluye proclamar el Evangelio, dirigir la oración de los fieles, asistir al celebrante en el altar y distribuir la Sagrada Comunión. Fuera de la Misa, el diácono puede presidir bautizos, matrimonios, funerales y muchas bendiciones.

El ministerio de la Palabra del diácono implica predicar en ocasiones, evangelizar y enseñar en la preparación sacramental y en la formación en la fe.

Un diácono también se encuentra sirviendo en las calles, hospitales, prisiones y en cualquier lugar donde haya necesidad. Su ministerio de caridad hace visible de manera intencional el santo sacrificio de la caridad entre los pobres y los que sufren, como una expresión simbólica del sacrificio redentor de Jesús en la Cruz, al cual todos los fieles están unidos en la Eucaristía.

Como parte del ministerio de su obispo hacia su rebaño, el diácono sirve humildemente a los laicos en su vocación santa de llevar el Evangelio del ambón a las calles y de compartir con el mundo el amor recibido en el altar.