La Diócesis de Phoenix se esfuerza por seguir las directrices establecidas por la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB) en su Plan Pastoral para las Actividades Pro-Vida. Este plan pastoral convoca a todos los recursos de la Iglesia —su pueblo, sus servicios y sus instituciones— a asumir este esfuerzo con energía y compromiso renovados en cuatro áreas principales.
Información pública y educación, para profundizar la comprensión de la santidad de la vida humana y de la humanidad de los niños por nacer; del mal moral que supone matar intencionalmente a seres humanos inocentes —ya sea al comienzo de la vida o al final de ella— y de la misión de la Iglesia de dar testimonio y servir a toda vida humana.
Atención pastoral a mujeres con problemas relacionados con el embarazo; a todos los que han estado involucrados en el aborto; a las personas con discapacidad, enfermas y moribundas, así como a sus familias y cuidadores; a quienes han perdido a seres queridos a causa de crímenes violentos; y a quienes se encuentran en prisión condenados a muerte.
Política pública, mediante esfuerzos dirigidos a restablecer la protección legal de la vida de los niños por nacer y de aquellos vulnerables a presiones para poner fin a sus vidas mediante el suicidio asistido, así como a ofrecer alternativas moralmente aceptables al aborto y al suicidio asistido.
Oración y culto, orientados a la participación en la vida sacramental de la Iglesia y en programas de oración comunitaria e individual, para que la cultura de la muerte que nos rodea hoy sea reemplazada por una cultura de vida y amor.
Los objetivos del comité diocesano pro-vida son:
- Dirigir y coordinar los programas diocesanos y parroquiales de información y educación pro-vida, proporcionando los recursos adecuados según sea necesario.
- Ofrecer oportunidades educativas y espacios para compartir información de programas entre los miembros de los comités parroquiales pro-vida.
- Apoyar programas locales que orienten y asistan a mujeres con problemas relacionados con el embarazo, y promover el establecimiento de nuevos programas donde sea necesario.
- Fomentar y apoyar un ministerio diocesano de sanación post-aborto.
- Promover y coordinar programas de oración y culto centrados en la santidad de toda vida humana.
- Emprender, según los recursos financieros disponibles, campañas apropiadas de publicidad pública.
- Mantener comunicación con la Secretaría para las Actividades Pro-Vida y con el Comité Nacional para una Enmienda a Favor de la Vida Humana.